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Tranquilos tramos de prístina costa blanca bordeados por ondulantes palmeras datileras. Montañas escarpadas donde áridos cañones se transforman en verdes wadis. Su lánguida capital, Mascate, donde la llamada a la oración resuena por las calles encaladas. Bienvenido a Omán: una tierra de experiencias únicas.
Con una cultura amistosa y paisaje diverso (montañas, desiertos, playas y cañones), este es el destino perfecto para aquellos que buscan vivencias únicas. Estas son solo algunas de las mejores experiencias en Omán.
1. Senderismo por Wadi Nakhr

La primera de estas experiencias en Omán comienza en Wadi Nakhr, conocido como el ‘Gran Cañón de Arabia’ y ubicado cerca de Jebel Shams, pico más alto del país. Este antiguo lecho de río, ahora seco, está rodeado por paredes de roca escarpada, alcanzando casi 2.000 metros de profundidad en algunos lugares. La mejor manera de explorarlo es calzándose unas botas de escalada y abordando la caminata de casi 4 km de largo que sigue el borde del cañón. Si bien es difícil (y estrecho) en algunos tramos, serás recompensado con las vistas más espectaculares de las montañas Hajar circundantes y del propio desfiladero. Asegúrate de llevar suficiente agua y comida, ya que no hay instalaciones a lo largo de la ruta.
2. Nadar en las limpias y frescas aguas de los wadis

Los aficionados a bañarse en ambientes poco convencionales estarán ansiosos por saltar a las aguas de los wadi en Omán. Estos oasis naturales suelen estar secos en verano, pero se llenan de agua durante las lluvias de invierno, transformándose en piscinas naturales. Sin embargo, los wadis más populares de Omán tienden a estar llenos de agua durante todo el año. Uno de los más concurridos es Wadi Bani Khalid, rodeado de palmeras datileras y árboles de mango. Si te gustan los desafíos, visita Wadi Shab, al que solo se puede acceder tras un breve viaje en barco y una caminata por un barranco de piedra caliza. O Wadi Tiwi, una especie de selva tropical gracias a sus estanques de color verde esmeralda y espesas plantaciones de dátiles e higueras.
3. Practicar esnórquel y buceo

Omán es un destino increíble para practicar esnórquel y buceo gracias a sus 3.165 km de litoral, que se extienden tanto por el mar de Omán como por el mar Arábigo. Sin mencionar las islas vírgenes de Daymaniyat, justo frente a la costa. Todos ellos ofrecen algunos lugares fantásticos para bucear donde se pueden ver tortugas marinas verdes, morenas y peces payaso en sus hábitats naturales. Desde julio hasta finales de septiembre, es posible que incluso tengas la suerte de encontrarte con tiburones ballena gigantes. La región de Salalah es uno de los mejores puntos para practicar esnórquel. Explora los arrecifes y arroyos rocosos alrededor de Eagles Bay y busca el pez payaso de Omán, uno de los más grandes (y raros), que solo se puede encontrar en esta zona.
4. Observar anidación de tortugas en Ras Al Jinz

¿Sabías que Omán alberga uno de los lugares de anidación de tortugas más grandes del Océano Índico? Las tortugas vienen a Ras Al Jinz durante todo el año, especialmente las tortugas verdes en peligro de extinción. Si bien existen muchas reglas importantes para proteger a estas magníficas criaturas, aún es posible ver ‘el milagro’ de anidar durante un recorrido especial. Visítalo al atardecer para ver cómo las tortugas emergen del agua y cavan sus nidos, o por la mañana para tener la oportunidad de ver a los bebés que se abren camino hacia el océano. Una de las experiencias en Omán que recordarás toda tu vida.
5. Alójate con los beduinos en Sharqiyah Sands

Las ondulantes dunas de Sharquiyah Sands (también conocidas como Wahiba Sands) siguen siendo el hogar de tribus nómadas beduinas, con sus propias culturas y tradiciones que, lamentablemente, están comenzando a desvanecerse. Para una experiencia imperdible en Omán, y para ayudar a mantener esta antigua forma de vida, dirígete al desierto y aprende de los propios beduinos sobre sus vidas. Muchos tours ofrecen la oportunidad de sentarse y disfrutar de un café juntos, o dormir bajo las estrellas en tiendas de campaña en el desierto. Los cielos sobre esta zonas deshabitadas de Omán ofrecen una de las mejores oportunidades del planeta para observar las constelaciones.
6. Retroceder en el tiempo en el pueblo de Misfat Al Abreeyeen

Después de explorar la cosmopolita Mascate, disfruta de la tradición con una visita al pueblo de montaña de Misfat Al Abriyeen. Esta escarpada ciudad oasis es un laberinto de pasadizos y escaleras que serpentean entre edificios de adobe que datan de hace 300 años. Las atracciones únicas de la ciudad incluyen su antiguo sistema de riego falaj, que provee de agua las terrazas agrícolas cercanas que cultivan mangos, plátanos, granadas y palmeras. Sigue los senderos para caminar (marcados con banderas amarillas, verdes y rojas) a lo largo de las terrazas y disfruta de vistas panorámicas del valle.
7. Regresa a la naturaleza en las Islas Daymaniyat
Rodeadas de raros arrecifes de coral y aguas poco profundas, las islas Ad Dimaniyat son el lugar perfecto para relajarse. Estas nueve islas vírgenes, protegidas como reserva natural, son un importante lugar de anidación para tortugas marinas y aves migratorias. Es posible acampar hasta cinco noches en ellas o, simplemente, visitarlas por un día. Se tarda unos 40 minutos en llegar a Ad Dimaniyat desde el continente. Una vez allí, puedes practicar esnórquel, tomar el sol o avistar aves raras.
8. Prueba la cocina tradicional omaní

La última de estas experiencias en Omán es tan deliciosa como irresistible. La cocina omaní es completamente única, ya que ha sido influenciada por siglos de comercio con África, India y el este de Asia. La extensa costa y abundante océano significan que el marisco es excelente, mientras que los ingredientes locales, como limas secas, añaden un sabor claramente distintivo. Durante las celebraciones culturales, puedes tener la suerte de probar el plato nacional, shuwa: cordero o cabra especiado cocinado a fuego lento en un horno subterráneo. Tampoco dejes de catar el harís: una sabrosa papilla a base de trigo, cubierta con pollo y rociada con melaza de dátiles agridulces. O makbus, un plato de arroz, carne y verduras que suele comerse en familia con diferentes salsas, panes planos y ensaladas.
Qué hacer en Omán: una guía rápida sobre la etiqueta local

Omán es uno de los países más seguros y amigables del mundo. Para aprovechar al máximo cada visita, es importante seguir las normas culturales y leyes locales.
Es aconsejable vestir ropa que no llame la atención, especialmente durante el Ramadán, que este año se celebra entre el 22 de marzo y el 21 de abril. Independientemente de la época de tu visita, y sin importar tu género, deberás llevar los hombros cubiertos. Las mujeres no necesitan cubrir su cabeza, a menos que vayan a entrar a una mezquita.
Los omaníes son cálidos y acogedores. Por ello, es importante mostrar respeto y seguir las normas culturales locales. Compórtate siempre de manera amable y cortés, evitando el lenguaje y los gestos ofensivos. Evita también las demostraciones públicas de afecto.
No hagas fotografías de personas locales sin su permiso y evita tomar fotografías de edificios gubernamentales y aeropuertos. Los drones recreativos son ilegales en Omán.
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